Los Carrizos tiene sabor afrutado, con sutiles matices de almendra, plátano verde, tomate y frutos silvestres
Regalos gastronómicos
Regala el oro líquido de la gastronomía española y de la dieta mediterránea. 
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Cata y Maridaje
Los Carrizos tiene un sabor, aroma, color y textura inconfundibles. Es un aceite de sabor afrutado y aroma intenso de aceituna verde con sensaciones claras de hierba recién cortada. En segundo plano, presenta sutiles matices de almendra, tomate, plátano verde y frutos silvestres. En boca, resulta un aceite con mucho cuerpo y equilibrado. Los Carrizos cautiva al paladar más exigente, convirtiéndose en indispensable para la auténtica cocina Mediterránea.
Es un aceite que potencia e integra los sabores de nuestros platos y que contribuye a nuestra salud a través de sus conocidas propiedades nutritivas y antioxidantes.
Por su afrutado sabor también casa excepcionalmente bien con muchas otras cocinas del mundo.
Aperitivos y tapas
Un buen pan con aceite de oliva virgen extra ha sido, históricamente, junto con la aceituna y el queso, el sustento tanto de pastores y campesinos como de las mesas burguesas.
Hoy guarda su lugar en la cocina tradicional y lo encontramos también en los aperitivos de vanguardia, tratado con novedosas técnicas que aportan diferentes texturas sin alterar su sabor.
Aporta su inconfundible riqueza de sabor y frescura a todo tipo de pequeños platos, los llamemos tapas, mezze, apertif, antipasti, crostini o pinchos y a muchos de los panes, tortas de aceite o focaccias que acompañan esta manera más informal de comer o compartir unas viandas como el Pan amb tomaquet.
Es además un componente clave en las salsas tradicionales de "mojo" de toda la cuenca del mediterráneo: romesco, humous, baba ganoush, anchoide y tapenade entre otras.
Primeros platos
El aceite de oliva virgen extra arbequina de Los Carrizos resalta la frescura y variedad de sabores de nuestras ensaladas, verduras a la plancha o asadas.
Aporta un toque final afrutado y especiado a los ceviches, carpaccios, tartares y tiraditos. Resalta las cualidades de una buena carne curada (bresaola, viande de grisson o cecina) o huevas prensadas (botarga o mojama) ya que potencia sus sabores sin tomar protagonismo.
El aceite de oliva virgen extra Los Carrizos proporciona la emulsión perfecta a toda sopa fría o caliente, aportando una sensación aterciopelada en boca sin pesar sobre la digestión. En la cocina tradicional española resulta un ingrediente clave para lograr un buen gazpacho, salmorejo, crema fría de lechuga, sopa de guisantes, crema de calabaza entre tantas otras posibilidades.
Salsas
Por su sabor y perfecto equilibrio Los Carrizos es el aceite idóneo para las salsas emulsionadas como el ali-oli, pil-pil, salsa verde, bagna cauda y demás salsas mediterráneas en las cuales el aceite de oliva adquiere un papel de protagonista.
Aporta su magia tanto a salsas frías como calientes, pero como todos los aceites de oliva virgen extra de primera prensa sus aromas se aprecian mejor a temperaturas inferiores a los 180ºC.
Platos principales
Enriquece las técnicas de cocción y alimentos que requieren un aceite delicado y de gran calidad para su consecución tales como pescados, pastas, arroces, confitados y escabeches, por nombrar algunos ejemplos.
Postres
Las raíces de nuestra repostería están bañadas en aceite de oliva, a través de su legado árabe y sefardí. Ya en tiempos de Al-Andalus, los árabes utilizaban el aceite de oliva para emulsionar cremas heladas - los precursores de nuestro helado de hoy.
Es una tradición que perdura. Tras el descubrimiento del nuevo mundo y la aparición del cacao, la crema o mousse de chocolate en España se elaboraba con aceite de oliva. Incluso se extiende a lejanos países. En Japón existe un bizcocho de aceite de oliva y limón, llevado por los Jesuitas que fueron a evangelizar la isla, que hoy se considera uno de sus dulces más tradicionales y preciados.
No es de extrañar que hoy con una mayor conciencia de nuestra salud y de nuestra dieta, revivamos las saludables tradiciones que hicieron las delicias de nuestros antepasados. Por ejemplo, rociando unas gotas de aceite sobre una naranja pelada o sobre unas fresas al momento de servir, para potenciar las cualidades gustativas de nuestras maravillosas frutas.
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